RECOMENDACIÓN
El mundo es lo que es: Un recodo del río, de V. S. Naipaul.
V. S. Naipaul: Un recodo del río. Debolisillo. Barcelona. 2010. Pp. 320.
Por: Juan Pablo Torres
En la contratapa de mi edición, el comentario aparecido por primera vez en el New York Times, dice que éste, Un recodo en el río (1979), podría ser el mejor libro de V.S. Naipaul (Chaguanas, 1932). Recordé que para cuando esto había sido publicado, el polémico escritor trinitario ya había alcanzado la gloria literaria con Una casa para el Sr. Biswas, pero todavía no había dado a luz esa otra maravillosa obra, difícilmente catalogable como novela, que es El enigma de la llegada. Estaba feliz por haber conseguido, por fin, este título, tardía y recientemente traducido a nuestro idioma, así que decidí emprender de inmediato su lectura… preguntándome si a su término llegaría a la misma conclusión que aquel comentarista del N.Y. Times.
Pero leer a Naipaul le hace olvidar a uno cualquier idea que podría haberse formado de sus libros antes de abordarlos, y convierte en trivial cualquier expectativa. Sólo hay tiempo para cuanto el maestro nos va poniendo delante, página a página, para pensar en ello, para comprobar una y otra vez que cualquier afán por interrumpir su discurso, por querer adelantarnos a él, nada más podría conducirnos, de seguro, a alguna torpeza. Hay que seguir callado, aprendiendo, para luego, recién tras el punto final -y nunca antes -, poder opinar. De este modo, con la mayor humildad posible, me sumergí en la historia de Salim, el protagonista de la novela. Él, indio, descendiente de hombres llegados del Punjab a la costa oriental de África, busca hacerse una vida propia lejos de su familia, en el interior del continente, dispuesto a no dejarse llevar como los demás a la ruina o la mediocridad, amenaza del destino en aquella tierra convulsionada por los cambios políticos, culturales y de otras índoles que se suceden en ella.
A lo largo de los años Salim verá cambiar no sólo su propia vida sino la de muchos otros personajes, entre ellos, Indar, un amigo de infancia que a través de un rumbo muy distinto al suyo, consigue éxito y reconocimiento mientras colabora con el nuevo gobierno al mando de “El Gran Hombre”; Ferdinand, en un primer momento protegido de Salim, y más tarde, impasible personalidad con un aparente éxito labrado a través de los nuevos mecanismos del Estado; y su criado, cuyo nombre cambia a través del tiempo, de la tierra en que se encuentra y la gente entre quienes vive. Sin embargo, A bend in the river, representa mucho más que una magnífica exposición de una realidad semejante a la vivida en el Congo Belga al convertirse en Zaire, realizada a través de su protagonista; en esta novela, como en A house for Mr. Biswas y The enigma of the arrival y muchos otros títulos suyos muy recomendables (como India o Un camino en el mundo), Naipaul consigue enfrentarnos a nuestra propia capacidad para comprender los cambios que se dan a nuestro alrededor en nuestras propias vidas, a la idea que tenemos cada uno de su propio destino y el de su mundo, haciendo ineludibles las preguntas que, de acuerdo a nuestra mayor o menor sinceridad con nosotros mismos, nos hacen o no madurar como seres humanos.
V.S. Naipaul ha hablado en múltiples oportunidades acerca de aquello que llama su compromiso moral desde la escritura. También se ha referido a la libertad, la voluntad individual y la lucha contra la opresión y la imposición de ideas y credos. Su escritura, en tal sentido, se muestra sumamente coherente, ofreciendo al lector, en cada ocasión, la posibilidad de interpretar como mejor le parezca cuanto presenta a través de su lenguaje transparente, de la gran elegancia y el sentido del humor que siempre enriquecen su prosa. No obstante, Naipaul también hace suyo el espacio construido a través de su narrativa, ese medio entre él y el mundo, para proponer con su enorme capacidad analítica, pareceres e impresiones erigidas siempre desde el sentido común, dejando de manifiesto para nosotros, muy a su manera, lo absurdo, terrible, y maravilloso de los fenómenos y acontecimientos que componen la biografía de los hombres.
Y más allá de lo odioso o detestable que pueda resultarnos Sir Vidiadhar Surajprasad Naipaul como persona (para quienes no lo sepan, tanto las anécdotas de terceros como las declaraciones propias y datos autobiográficos no desmentidos que le revelan como un sujeto muy difícil, cuando no monstruoso, son muy abundantes), en Un recodo en el río, tenemos una oportunidad muy especial para gozarle como el verdadero gran maestro de las letras universales que es.
En cuanto a si se trata o no de una novela superior a sus otras obras maestras publicadas en 1961 y 1987 respectivamente, os confieso que… creo que lo mejor sería invitar a todos a salir de la duda a través del disfrute de los tres libros, y el resto de su obra completa. Imposible perder.
